Editorial de Febrero 2018

 

El sector ganadero es uno de los pilares de la seguridad alimentaria, y es uno de los medios de vida rural, por lo que la comunidad internacional debe trabajar de forma conjunta para garantizar que se aproveche toda su contribución potencial al desarrollo sostenible, indicó el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), José Graziano da Silva.

 

Si bien los productos de origen animal aportan una contribución notable a la nutrición y la lucha contra la pobreza, también tienen un impacto desmesurado en el clima y el medio ambiente, por ello, asegurar la sanidad animal es cada vez más importante para la salud humana, subrayó Graziano da Silva, al intervenir en el Décimo Foro Global para la Alimentación y la Agricultura, recientemente celebrado en Berlín.

A medida que crece la demanda de carne y otros productos ganaderos, en especial en los países en desarrollo, la cuestión de la distribución equitativa y eficiente de los beneficios adquiere cada vez más importancia. Más de la mitad de los pobres rurales del mundo dependen de la ganadería, y se les deben dar habilidades, conocimientos y tecnologías adecuadas para participar y beneficiarse de ese crecimiento esperado, en lugar de ser “dejados de lado por la expansión de grandes operaciones con un uso intensivo de capital”, advirtió el director general de la FAO.

 

Explicó que el aumento del consumo de productos de origen animal mejorará la nutrición, en particular para los niños más pequeños en los países en desarrollo, cuyo crecimiento cognitivo y físico requiere micronutrientes cruciales como el zinc y el hierro, aunque recordó que el consumo excesivo también plantea riesgos, por lo cual debemos centrarnos en dietas saludables y equilibradas. Recordó que existen fuentes alternativas de proteínas, como el pescado y las legumbres, que es necesario explorar.

Dado que la ganadería genera más gases de efecto invernadero (GEI) que otras fuentes alimentarias, el crecimiento del sector plantea desafíos para la biodiversidad, el acceso sostenible al agua y, de forma destacada, a los objetivos del compromiso del Acuerdo de París de limitar la subida de la temperatura media del planeta.

Sin embargo, Graziano da Silva aseguró que “es posible lograr un sector ganadero con bajas emisiones de carbono”. Según cálculos de la FAO, las emisiones de metano pueden reducirse rápidamente entre un 20 y un 30 por ciento en todos los sistemas productivos, adoptando prácticas zootécnicas como el pastoreo regenerativo, la selección de forraje y un mejor reciclaje de los nutrientes y la energía de los desechos ganaderos. Añadió que una mejor gestión de los pastizales y de la capacidad de almacenamiento de carbono de sus suelos, es también esencial para aumentar la producción pecuaria y evitar una mayor deforestación.

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